h1

Programas libres

15/09/2008

En primer lugar, programas liberadores o incluso programas libertadores serian denominaciones más pretenciosas aunque, a la vez, más claras.

Esto es así porque el que es realmente libre es el usuario, mientras que los programas son los que liberan al usuario, en cuanto que eximen de ciertas obligaciones, o lo libertan, ya que liberan a quien estaba preso (usando programas no-libres).

Por tanto, un usuario no es libre cuando usa ciertos programas que, por este motivo, suelen llamarse programas “privativos”, mientras que un usuario que desee ser libre deberá usar programas libres.

Podemos reconocer los programas privativos porque, cuando los usamos, queda implícitamente aceptado por nuestra parte un contrato en el cual renunciamos  a una larga lista de nuestros derechos. De este modo no podemos copiar el programa, ni instalarlo en varios ordenadores, ni tener tantas copias de seguridad como deseemos por si el original se estropea, etc. La lista de derechos a os cuales renuncia cada uno de los usuarios de un programa privativo es larguísima. Otro día trataré de hacer un resumen.

Por otro lado un programa libre (entendiendo por “programas libres” aquellos que la Free Software Foundation” considera que lo son) da a sus usuarios cuatro derechos:

La libertad de ejecutar el programa para cualquier propósito. En cualquier lugar, para cualquier cosa, durante el tiempo que se desee.

La libertad de estudiar cómo funciona el programa y de adaptarlo a sus necesidades. Se distribuye el código fuente, se permite e incluso se facilita el estudio del funcionamiento interno del programa, y la divulgación de su funcionamiento y de sus errores.

La libertad de redistribuir copias, para que pueda ayudar al prójimo. Se pueden vender, y regalar, cópias del programa.

La libertad de mejorar el programa y poner las mejoras a disposición del público, para que toda la comunidad se beneficie. Las dos libertades anteriores nos conducen a esta: podemos vender, y regalar, copias del programa modificadas o mejoradas por nosotros.

La forma habitual de hacer que un programa sea libre es distribuirlo bajo una licencia libre, por ejemplo la General Public License o GPL. Dicha licencia añade una prohibición: está prohibido distribur copias del programa sin estas libertades.

Por este motivo hay muchos programas libres que se distribuyen con la licéncia GPL (como el eMule), otros programas libres que se distribuyen con una licéncia compatible con la GPL (como el servidor de páginas web Apache), y otros que se distribuyen con una licéncia libre pero incompatible con la GPL (como el programa BitTorrent). El resto son programas privativos.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: